lunes, 15 de noviembre de 2010

Espacio por desaparecer.

Gracias a los visitantes. Pronto dejaré de contaminar su estructura visual.

jueves, 14 de octubre de 2010

En estos días, en esta vida, ya no hay letras para mí .

sábado, 2 de octubre de 2010

Me acuso de estos días, de la fuerza que se desmorona, de las esquinas en que nombres y cuerpos se encuentran en el corazón del frío.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Me hace falta la estructura. Una bolsa llena de zapatos rotos. Un juego de geometría y un piano en los dedos.



- Fernando a mí si me da miedo tu nombre -

sábado, 11 de septiembre de 2010

Me quiero volver un cuerpo, concebirme en sitios intestinos, acicalar la unidad sobre la que me forman los nublados sin rumbo, esta dirección es una mano abierta que procura detener la luz a través de su agujero. Floto en la boca de la niña que descansa de su propio sueño y luego me abro en sus ojos, en su frente, como molécula de pensamiento entintado, ella no conocerá la palabra ni la luz del mañana, morirá con el beso de mi veneno en su saliva y sus ojos se apagaran, como la luz, para que se inserte la noche, en el ojo de la aguja, que tiembla en las manos del llanto de la madre que le cose el vestido del equinoccio eterno de su respiración.
Ahora  quiero volverme ave, surcar el paraíso de las moscas y encasillarlas en torno a mi desvelo, volverlas hilo con la miel que amenaza la amargura del mundo y tejer un vestido que encierre sus alas en la esclavitud de mi estado no-material. Pienso que insertada en el vuelo de las alas que forraran mi estructura será mas fácil caer al abismo en el que la niña se desintegra;  renacer en su carne negra, en sus hoyuelos de tinta y carne, forrar con el lodo de su mirada clausurada la posada en la que los gusanos han creado su refugio. 
No podría alimentarme de mi misma, de esa forma que intente crearme, sino desvelarme en el llanto de la madre, en ese cuerpo que se tuerce de frío en las noches y que tiembla con el canto de las aves que enferman su locura gris. Los nublados no tienen sentido, sólo mis ojos fingen pidiendo clemencia, la mujer y yo vemos mi transparencia ne el espejo, le digo: la niña duerme. ella ignora mi mensaje, se aleja por la ventana, por el salto, por la comisura de su propia boca envenenada del agua del recuerdo.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Mi mirada es más transparente cuando lloro por ti.
Deje todo por ti, por este orden de infierno y tristeza, me arranque los ojos y al lengua para no poder reprocarte después.

lunes, 30 de agosto de 2010

¿Cómo no llorar tu muerte encasillada? 
No tengo ojos para leer las palabras de las aves, sólo tengo antojo de exterminar el insomnio  que me lame la espalda y de dejarme caer sobre la nube de arrugas que se multiplican en mi mirada - esa hoja plana en la que los demás creen -
¿Notas cómo mi voz no sirve para nada?
¿Notas cómo esto carece de sentido?
La manera en que yo soy una gota que propaga su propia suciedad bajo el aliento transparente de la lluvia, esto no es una pregunta, esto no es una realidad, no me están leyendo, no soy yo, no existo, sólo existe mi dolor, esa boca que regresa los pasos de la creación de la misma locura que me hace ensuciarlo todo.
Estoy en el suelo, con papel blanco, pegado a mis limites, a la carne que me come, que me consume hacia adentro, hacia ese enjambre en el que mi voz vibra y zumba y crea espejismos: pensamientos.
Me había negado a visitar esa ciudad, le temía
me había negado a conocer a los originarios de su vientre abierto y viscoso, 
me había negado a trasparentar mi propia sombra en las calles cubiertas de su humus
me negué
me negué
y seguí negando hasta que no hubo otra opción.
No todas las ciudades tienen hijos como no todas las parejas tienen felicidad, los enemigos se encuentran bajo mis dientes y esto carece de la naturalidad que debería tener.
Tienen razón en temer a la carne que se desprende del techo, tienen razón en temer al delirio, pero luego se encueran con los ojos desechos, con mi ceguera, con mi posibilidad de repetir en todo orden posible lo que pasó hasta antes de volverme loca, de ser sólo un ente que entinta con su suciedad las cosas, lo que nos rodea, lo que nos explica, lo que está aquí
allá
alllá
alllá
alllá
allllá
¿Aún pueden leerme?
¿Aún pueden verme?
¿Cómo lo hacen sin mis ojos?

Me estoy despegando de este texto, de la ternura del calor del racimo de putrefactos orbes, sigo llorando, con las palabras que me taladran desde dentro. Esto sigue sin sentido, carece de importancia.

Fui a esa ciudad, con los pasos dibujando la desnuda textura de mis pies, fui a esa ciudad y me tope con el temor de la boca - mi boca - en la voz de otra apersona, un desconocido, un ciego que pedía un aporte mínimo a su escalera, iba descendiendo en los dientes de la muerte, quise ayudarle, me detuvo el tacón atorado de la tierra, me detuvo el aire que soplaba hacia afuera de ese cadáver. Fui a esa tierra y los nublados se volvieron mis dedos, la podredumbre se instaló en mis brazos, el corazón enflacó en los bordes por los que la llave entraba. Regresé con los pies untados, con el aceite aromático de las lágrimas, regrese con los ojos en una lata de tristezas, regrese sin el calor que guardaba mi pecho, regrese a volverme gota de excremento, 
sin saber que uno nunca regresa de los viajes 
sin saber que la ciudad prohibida también podría mi lengua 
con su lengua aborigen
con su lengua ilustrada
con su lengua...
Vivo rasgada por dentro, lloro el cadáver que habitaba. 
No tengo ojos para leer las letras de las aves. 
El insomnio lame mi espalda salada
Mis ojos abiertos fingen mirada
¿Notas cómo mi voz no sirve para nada?
¿Notas cómo esto carece de sentido?


sábado, 28 de agosto de 2010

Algo en la locomotora de mi idea se rompió, ninguna boca deslizó su verdad por debajo de la puerta, en la medida en que el agua subía y los cielos se enfrentaban a las frentes ociosas de su propia, e inclemente, incapacidad de dar color.
Exhalar el fuego de la intensión de volar a ningún lugar y comprar gasolina para una nave espacial