de dominante verde
crecio su piel sobre la arena
de pastos negros y blancos nacio la leche
y luego de que su voz cruzara la mañana
la campana corono su cuello
June. June. June. eso es todo lo que mi loca cabeza escucha, quizá es el desvelo, quizá la angustia.
domingo, 4 de octubre de 2009
soledad
es la palabra del sol que me mira,
es la pista blanca que se vuelve
mueca en tu rostro
invitacion a las malas palabras
a las notas que me obligan
a vertirme sobre la felicidad
sábado, 3 de octubre de 2009
ocre
el color del espacio que dejas y las lagrimas que salpica la ultima palabra que encontraste junto a la cama.
viernes, 2 de octubre de 2009
dre
drena la entrada, drenante figura - de verde -, drena los pasos que me convierten
dame un segundo, por el placer que se encierra en el abrazo de la figura que olvido,
cuando mis ojos cerrados aullaban
- en hora y en hilo -,
- la olvido porque pasó de noche -
cuando mis ojos cerrados aullaban
a lunas de mundos
desconocidos
que se doblaban bajo el talón sucio y oscuro de la realidad en la que ahora hablamos
jueves, 1 de octubre de 2009
.....
mi mamá no lo cree, no lo entiende
dice que las letras estaban en mi sangre cuando desangrada caí al cielo
que mi cuerpo estaba hecho de músculos y verbos
que traía algún sonido en la boca, que se confundía con palabras
o con tuercas encontrándose en su falda
pero ella no lo entiende ni lo sabe,
no sabe que yo estaba en el libro
porque me gustaba jugar con los infinitivos
que los arcaísmos son mi base, mi precedente,
la tentación que construye mi pecado
y la condena
a la salvación.
mi mamá dice que ya desde pequeña
era adicta a las letras
que lo que no entendía lo interpretaba
que mientras desangrada proseguía en el piso
- del que manaban libros -
la única destreza de mi llanto
era no congelarse sobre la página
que en las noches en las que envuelta en mortaja
- de ingenuidad tranquila -
le pedía que deshojara horas
- que volviera sonidos letras -
mi corazón palpitaba y la sangre hecha gota
parecía volver a mi carne seca
a mis labios oscuros
al beso del balbuceo
que antes era mutismo.
dice que las letras estaban en mi sangre cuando desangrada caí al cielo
que mi cuerpo estaba hecho de músculos y verbos
que traía algún sonido en la boca, que se confundía con palabras
o con tuercas encontrándose en su falda
pero ella no lo entiende ni lo sabe,
no sabe que yo estaba en el libro
porque me gustaba jugar con los infinitivos
que los arcaísmos son mi base, mi precedente,
la tentación que construye mi pecado
y la condena
a la salvación.
mi mamá dice que ya desde pequeña
era adicta a las letras
que lo que no entendía lo interpretaba
que mientras desangrada proseguía en el piso
- del que manaban libros -
la única destreza de mi llanto
era no congelarse sobre la página
que en las noches en las que envuelta en mortaja
- de ingenuidad tranquila -
le pedía que deshojara horas
- que volviera sonidos letras -
mi corazón palpitaba y la sangre hecha gota
parecía volver a mi carne seca
a mis labios oscuros
al beso del balbuceo
que antes era mutismo.
ella no lo cree, ni lo entiende, pero escribió mi nombre y lo volvió sonido
Ya
Ya es octubre y la luna que nos envuelve nos derrite en dos camas, nos transforma en flores de espejos perfumados, en ídolos de sol muriendo, al ritmo de la pausa, del sueño que antecede al invierno porque nosotros somos muerte y ella es nuestros labios que se encuentran. Los inviernos llegarán a borrar nuestros pasos y nuestros encuentros, nuestras llamas canceladas. No hay nada de qué preocuparse, no en este cáliz de pálido cuerpo.
Cierra los ojos, levanta la mano, que el horizonte sienta el estruendo del inicio de la morada de la vida que culmina. Antes de volverse ceniza, en la playa de las antorchas, de las piras, de los velos de las niñas que traen con su cuerpo sin forma la luz de las estrellas, las sirenas consuelan terremotos, volvemos al cálido vientre de la tumba que nos pario, que nos trajo al roce de las manos, de los cuerpos, a la caza de la sensación.
Corremos tras los perros, incluimos nuestra furia en la erótica figura del contacto, en la empedrada alfombra sobre la que tus pasos reposaron el dolor.
Ya es octubre, me convierto en flor a los pies de la tumba de la noche, cerca de donde el equinoccio florece, convirtiendo en silencio los restos de mi voz.
.....
Cierra los ojos, levanta la mano, que el horizonte sienta el estruendo del inicio de la morada de la vida que culmina. Antes de volverse ceniza, en la playa de las antorchas, de las piras, de los velos de las niñas que traen con su cuerpo sin forma la luz de las estrellas, las sirenas consuelan terremotos, volvemos al cálido vientre de la tumba que nos pario, que nos trajo al roce de las manos, de los cuerpos, a la caza de la sensación.
Corremos tras los perros, incluimos nuestra furia en la erótica figura del contacto, en la empedrada alfombra sobre la que tus pasos reposaron el dolor.
Ya es octubre, me convierto en flor a los pies de la tumba de la noche, cerca de donde el equinoccio florece, convirtiendo en silencio los restos de mi voz.
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