me muero por venderme en-latas
porque nuestras ideas se mezclen con tubos de colores y dejen de ser blancos perfectos, en anaqueles de espacios internos, yo quiero tener un tú y sostenerlo con el tenedor de mi hambre, yo quiero que tú me quieras, en un copo de nieve, y que luego, escarchada, me viertas en el vaso vacio de tu alcoba. No, no compres eso, ni lo mires, alguna mujer ha olvidado recoger su aliento y yo que soy contagiosa caigo en las alfombras de tu código de barras
las muestras gratis son los viernes, suerte que sea lunes y que no tengamos si quiera que plantearnos en serio eso de evitar las cumbres en donde franquicias formarían nuestro virulento cuerpo con lujo de detalle...